El nacimiento de una mariposa

Un joven encontró un capullo de mariposa e intrigado por la belleza de su moradora, se lo llevó a casa para poder ver cómo nacía. Tras unos días se dio cuenta que había un pequeño orificio en el capullo y entonces se sentó a observar durante varias horas, cómo la mariposa luchaba para poder salir de allí.
 
Veía como asomaban las antenas, y en otras ocasiones las patas de la mariposa intentando romper la barrera del capullo, vio cómo se esforzaba para poder pasar su cuerpecito a través del pequeño orificio. Hubo un momento en que todo atisbo de vida se había paralizado, parecía que la mariposa ya no progresaba en su intento. Daba la sensación que tanto esfuerzo la había agotado, haciendo que quedase atrapada entre la luz de la vida y la oscuridad de lo profundo del capullo.
 
El joven, en un gran acto de bondad, decidió ayudar a la mariposa y, con unas tijeras pequeñas, hizo un corte lateral en el orificio para agrandarlo y facilitarle la salida a la mariposa. Así fue como la mariposa sin apenas obstrucción consiguió salir sana y salva de su cárcel. No obstante, aún tenía el cuerpo muy hinchado y las alas pequeñas y dobladas.
 
El joven, absorto en el nacimiento de una nueva vida, continuó observando y esperando que, en cualquier momento, las alas se desplegaran y crecerían lo suficiente como para soportar el peso del cuerpo que se contraería y deshincharía. Nada de ello sucedió, la mariposa sólo podía arrastrarse en círculos con su cuerpo deformado y las alas dobladas... ¡Nunca llegó a volar!
 
Lo que en su ignorancia no entendió el hombre, inmerso en su espíritu salvador, era que la restricción que aportaba la abertura del capullo y la lucha de la mariposa por salir a través del agujero diminuto, era la forma en que la naturaleza forzaba a los fluidos de su cuerpo a ir hacia las alas a fin de que fueran grandes y fuertes para poder volar, a su vez que preparaba a su hinchado cuerpo a generar la circulación adecuada para afrontar una nueva vida.
 
Al igual que le sucede a la mariposa, la libertad y poder volar hacia donde nuestro deseo nos impulsa, sólo puede llegar después de la lucha, y privar a la mariposa de su lucha, también le priva de su libertad y de encontrar su mejor vuelo.

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